𝐀𝐓𝐄𝐍𝐂𝐈𝐎́𝐍
National Geographic queda maravillada con el quetzal en Costa Rica: “Un ave que parece salida de un mito”
Costa Rica vuelve a captar la atención del mundo gracias a una de las aves más impresionantes del planeta.
La reconocida revista publicó un amplio reportaje especial sobre el quetzal, destacando la majestuosidad, el misterio y el simbolismo ancestral de esta especie que habita en los bosques nubosos de San Gerardo de Dota.
El artículo describe al quetzal como una criatura casi irreal. “Le decían la serpiente emplumada”, relató un guía local a la revista mientras observaba al ave desplazarse entre árboles cubiertos de musgo y bromelias en las montañas costarricenses.
Según la publicación, el quetzal posee una cola que puede alcanzar hasta un metro de longitud y un plumaje que cambia de color con la luz, pasando del verde esmeralda al azul zafiro o incluso tonos dorados.
Este efecto no proviene de pigmentos, sino de la estructura microscópica de sus plumas, que funcionan como prismas naturales.
National Geographic también recordó el enorme valor histórico y espiritual que tuvo esta ave para las civilizaciones precolombinas.
Sus plumas eran consideradas más valiosas que el oro y estaban asociadas a Kukulkán, la deidad de la serpiente emplumada. Incluso existía la prohibición de matar al ave, por lo que las plumas se recolectaban del suelo.
Uno de los datos que más llama la atención es que Costa Rica se mantiene como uno de los pocos refugios donde todavía es posible observar quetzales en libertad con relativa facilidad.
En San Gerardo de Dota, a unas dos horas de San José, se estima la presencia de cerca de 100 parejas en apenas 10 kilómetros de bosque.
La revista enfatiza que la presencia del quetzal es también una señal de ecosistemas saludables, ya que depende de bosques maduros, húmedos y fríos para sobrevivir.
Sin embargo, la especie enfrenta amenazas como la deforestación, la fragmentación de hábitats y el cambio climático.
“Ver un quetzal en libertad es difícil de describir”, concluye el reportaje.
Y es que para muchos, observar esta ave de pecho rojo intenso y cola flotante sigue siendo una experiencia tan impactante como contemplar una criatura salida de una leyenda.
Esta magestuosa ave también se puede ver en Monteverde, Volcán Turrialba y otras zonas altas aunque con mayor dificultad.